lunes, 9 de abril de 2012

Capacitá a tu equipo de trabajo y obtené hasta el 100% de reintegro

Capacitá a tu equipo de trabajo y obtené hasta el 100% de reintegro

Por Silvia Stamato

www.silviastamato.com

La capacitación de tu equipo de trabajo es clave y estratégica para el desarrollo de tu pyme, pero siempre hay gastos prioritarios...
Ahora, podés concretar la capacitación de tu personal sin gasto alguno.
Para lograrlo tenés que seguir 5 pasos muy sencillos:
1)    Ingreso al sistema: Ingresá en la web de Sepyme (Secretaría Pyme): http://www.accionpyme.mecon.gov.ar/dna2/pub/registro.CreFis.php.

Allí tendrás que registrarte como empresa, si aún no lo estás y completar el formulario de preproyecto.

La Unidad Capacitadora (UCAP) que elijas, también debe estar registrada en el Sistema informático de Sepyme.

2)    Evaluación: En esta etapa, la Sepyme evalúa el pre-proyecto. Si fuera aprobado, se le solicita a tu empresa la documentación necesaria de acuerdo al tipo de pre-proyecto y de empresa. De no ser aprobado, también serás contactado para explicarte los motivos y las recomendaciones para poder reformular el proyecto.

3)    Presentación de la documentación: Si el proyecto es aprobado, tu empresa presenta la documentación, la Sepyme la evalúa y, de ser consistente con lo manifestado en el pre-proyecto, como máximo en 15 días aprueba la actividad.

4)    Capacitación: A continuación das inicio al Programa de capacitación que planificaste.

5)    Rendición: Una vez finalizada cada actividad, deberás presentar una rendición de cuentas. La Sepyme te reintegra hasta el 100% de los gastos rendidos a través de un certificado de crédito fiscal que podés aplicarlo al pago de impuestos nacionales, es endosable y no tiene fecha de vencimiento.

Sobre Silvia Stamato

Es la Directora de la consultora Silvia Stamato – Consultoría Para Pymes: www.silviastamato.com

Desde nuestra consultora ayudamos a las empresas a potenciar sus equipos de trabajo y lo hacemos con estrategias de capacitación efectivas.

Se desempeña como Unidad Capacitadora (UCAP) de  Sepyme, Ministerio de Industria y Producción, de CAME (Cámara de la Mediana Empresa) y  es Capacitadora de INICIA, Emprender para el futuro.
Es coordinadora de Desarrollo de Proyectos de Negocios en la Universidad CAECE.

Docente de Gestión de Pymes en la Escuela de Posgrado para contadores y administradores de ORT Uruguay.

Docente de la Licenciatura en Management y Finanzas en la Universidad de Palermo, y de Gestión de Pymes en UCES. Dicta cursos de Posgrado en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas.

Es coautora del ABC del Gerenciamiento. Para el desarrollo corporativo de PYMES y emprendimientos. Editorial Buyatti. 2º edición 2012

Datos de contacto

Silvia Stamato
skype: Silvia.stamato
(54 11)15 - 4188-2805
contacto@silviastamato.com

lunes, 19 de marzo de 2012

Claves para mejorar la competitividad actuando sobre el ambiente laboral

Claves para mejorar la competitividad actuando sobre el ambiente laboral

Por Silvia Stamato


Una empresa no es una simple combinación de recursos, ni siquiera una combinación de áreas o departamentos con cada sector funcionando como un perfecto engranaje de una gran maquinaria destinada a obtener resultados. Es mucho más que esto:

. Es una organización de personas y recursos.

. Se busca en la empresa, la satisfacción de fines comunes que cada persona no podría concretar en forma individual.

. Las interrelaciones dentro de la empresa trascienden la simple combinación de factores productivos. El empresario, gerente o directivo es el líder indiscutible porque tiene responsabilidad sobre la empresa y sobre sus condiciones laborales, de producción y de mercado, toma la iniciativa de crear riqueza, asume riesgos y mantiene su autoridad.

. Salvando la unidad de dirección empresarial, todos los agentes que laboran en la empresa, participan cada cual con su función específica en el logro de fines comunes, dándose una tejido de interrelaciones en la gestión. De este entramado y no sólo de decisiones y circunstancias de mercado, dependen los resultados.

Por lo tanto la división del trabajo o la departamentalización por áreas en la empresa depende de mutuas relaciones de trabajo entre los distintos departamentos y de mecanismos aceitados de comunicación interna, para obtener ventajas competitivas y maximizar el rendimiento.

Por otra parte, si bien conflictos y tensiones son sanos y pueden enseñar a las personas a ser tolerantes, nunca es rentable convertir a la empresa en un campo de batalla. Se corren serios riesgos y se pierde más de lo que se gana:




5 claves para mejorar el ambiente laboral aumentando la competitividad

1.     Integrar la individualidad de la gestión de cada área en la gestión global de la empresa

Muchas veces entre las distintas áreas de una compañía se dan conflictos. Esto es así porque cada gerente o responsable tiende a ver su área como compartimentos estancos o como una isla que no tuviera conexión con el continente. Desde esta concepción recortada de la realidad de la firma, cada uno trata de cumplir con sus obligaciones a conciencia, pero sin interacción con lo que tratan de alcanzar las otras áreas. Y ya nadie siente responsabilidad compartida. Seguramente quien está a cargo del área, lidera a su gente, tiene mucho conocimiento  y expertise sobre su especialidad pero pocas veces piensa en que debe mirar no solo en sentido vertical sino a los lados, horizontalmente. Así es como cada uno percibe que las actitudes, dichos y acciones de los otros provocan las propias, pero no busca su propia responsabilidad en el problema.

Sin embargo, toda empresa tiene el derecho de proponerse alcanzar mejoras actitudinales en la gente como: estar dispuesto a colaborar, ser voluntarioso, formar equipo con otras personas.

Es necesario crear un espacio de comunicación en la organización para plantear diferencias, problemas y proponer soluciones, acordando un plan a seguir para obtener mejoras en los resultados.

En la Pyme es muy útil sostener reuniones inter áreas, en las que participen los encargados de cada sector, semanalmente o al menos quincenalmente:

. ¿Cómo organizar estas reuniones?
Deben ser periódicas y respetar la periodicidad acordada, tener una duración prefijada y el ambiente distendido aunque no relajado, fijar un objetivo para la reunión puntos a tratar conocidos por las partes.

 . ¿Qué hacer en estas reuniones?
Dedicar una parte del tiempo a resolver asuntos operativos y otra parte a practicar el diálogo. Para conocer más como establecer sesiones productivas de diálogo en la empresa: http://silviastamato.blogspot.com/2011/10/el-desafio-de-generar-dialogo-en-los.html

2.     Trabajar en mejorar la comunicación para mejorar los procesos
En una situación conflictiva, en que las personas no se llevan bien, reina el malestar y se fija el desacuerdo. La resolución de los problemas ya no dependerá de cuál es la mejor solución o cuál es la causa del problema, o qué procedimiento será mejor para obtener resultados. La solución va a pasar entonces por terminar el encuentro lo antes posible porque  “no quiero ver a fulano”, “esta persona es molesta”, “éste no merece mi confianza”, “pienso que no dice la verdad”. Y ya sabemos qué ocurre cuando se toman decisiones en este estado emocional.

Por tanto el malestar hay que encontrarlo y disolverlo. Una buena manera de hacerlo es generar convivencias. Puede haber incomodidad al principio, pero bien guiada, se vuelve positiva porque facilita el sentido de pertenencia y el compromiso con el equipo.

Otra posibilidad es organizar reuniones con miembros de los distintos sectores con el fin de intercambiar expectativas, encontrar intereses comunes y aprender a trabajar desde allí, no desde las posiciones enfrentadas de cada uno.

Normalmente en estos encuentros se abren caminos alternativos, no pensados antes que mejoran los procesos. Y se encuentran focos de desarrollo comunes. Esto se traduce en más satisfacción al cliente, más ventas, más rentabilidad.

3.     Generar al menos un proyecto cross por vez
Muchas veces el individualismo en la gestión de cada área tiene origen no tanto en las actitudes de las personas sino en un modelo de gestión de la empresa basado en trabajos aislados por sectores, promoviendo el logro de metas individuales desconectadas de los objetivos generales de la compañía.

Por lo general el logro de metas va acompañado de premios y castigos, lo que hace impensable que uno vaya a fijarse lo que le ocurre a otros sectores.

Por lo tanto sería práctico equilibrar los incentivos por resultados en cada sector con los asignados por el trabajo cooperativo con otras áreas.

Para incentivar la cooperación se necesita contar con proyectos cruzados donde intervengan diversos sectores y se trabaje en mejorar la interacción a través de la convivencia.

4.     Ir hacia un liderazgo de equipo
Otro desafío para la Pyme es salir de un liderazgo paternalista o peor aún de la posición del árbitro que suele resolver solo los conflictos, hacia la búsqueda del consenso de todas las áreas, escuchando y comunicándose.

Para facilitar el crecimiento de la Pyme, y como no se pueden abarcar todas las funciones ni llegar a cada una de las personas, el aprendizaje de un nuevo estilo de liderazgo no consiste en cambiar un valor por otro, sino en cambiar un hábito por otro que permite aumentar la competitividad. Se trata de aprender nuevas competencias.

La función del líder de equipo es similar a la de Director de orquesta, agrupación de músicos que se unen para interpretar una obra musical. Al respecto, afirma Sergiu Celibidache, rumano, Director orquestal: “La orquesta es el instrumento más imperfecto, debido a problemas técnicos de cada instrumento (afinación, construcción, etc.), además, esos instrumentos están tocados por personas, que no tienen nada de perfectos y para colmo, el último en responsabilidades, el director, tampoco es perfecto. El rol del director, consiste en aunar en un solo criterio, (el suyo) las distintas maneras de pensar, voluntades y personalidades de todos y cada uno de los miembros de la orquesta.”

5.     Definir los objetivos con claridad
Aparte, la división de tareas y metas por áreas de la empresa sigue siendo muy importante y necesaria. Cada persona que trabaja en ella debe tener claro a quien reporta, cuáles son sus funciones y qué se espera de ella. Si un empleado no tiene claro todo lo anterior pierde eficiencia porque no logra optimizar los recursos disponibles.

Metas y objetivos deben guiar a la organización en la dirección señalada por los propósitos y misiones básicos. Son compromisos de acción mediante los cuales se realiza la misión de una empresa y se establecen las normas que permiten medir el desempeño.

Sobre Silvia Stamato

Es consultora  especializada en formación y rendimiento de equipos de trabajo.  Directora de la Consultora Silvia Stamato – Consultoría para Pymes. Consultora y capacitadora para la SEPYME.

Es Licenciada en Administración  por la Universidad de Buenos Aires con especialización en Estrategia de Negocios y en Recursos Humanos. Es Magister en Gestión de Proyectos por Universidad CAECE.

Coautora del  libro El ABC del Gerenciamiento. Para el desarrollo corporativo de PyMes y emprendimientos editado por Buyatti. Es autora de artículos sobre temas de empresa y equipos de trabajo que se pueden leer accediendo a: http://silviastamato.blogspot.com

Docente de la Escuela de Educación Continua del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires. Docente del MBA de la Universidad ORT Uruguay.

Docente de Desarrollo de Proyectos de Negocios en Universidad CAECE. Docente de la Licenciatura en Management y Finanzas de la Universidad de Palermo. Docente de Gestión de Pymes en UCES.

Integra la Comisión de Administración de Recursos Humanos del Consejo Profesional en Ciencias Económicas.

Datos de contacto

Madero 368, C1408BRF Buenos Aires, Argentina             

(54) (11) 6380-3583 o  

(54) (911)4188-2805         

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lunes, 12 de marzo de 2012

¿Qué impacto tiene el equipo de trabajo en la productividad de su empresa?

¿Qué impacto tiene el equipo de trabajo en la productividad de su empresa?

Por Silvia Stamato
www.silviastamato.com

Desarrollo de Equipos
El desarrollo de un equipo de personas contribuye con el retorno de la inversión porque actúa directamente, generando mejoras en el clima laboral y aumentos significativos en la rentabilidad de la empresa.


                                                                 



Efectivamente la buena o mala gestión de personas impacta directamente en los resultados. Porque afecta a la rotación del personal, el ausentismo, las enfermedades laborales, la productividad, la satisfacción del empleado y del cliente, todos factores que producen resultados.

La pregunta que corresponde hacer es entonces, ¿son las personas un centro de costo o de beneficio? Considerar a las personas como fuente de beneficios es bastante más que dar “una capacitación para equipos”. Requiere diseñar procesos eficaces que orienten la práctica diaria, integrados con la estrategia de la compañía y sistemas de medición que cuantifiquen y confirmen la creación de valor para la empresa.

El impacto de la gestión de equipos de personas, apoyándolos para que rindan al máximo de su potencial ha sido medido luego de varias décadas de investigación en España. Según la misma, un equipo de técnicos y profesionales formados y gestionados para el alto desempeño es un 65% más productivo que otro no estimulado en este sentido. Si hablamos de los niveles directivos, la diferencia trepa a más del 90%. Asegura el consultor español Pablo Fernández Ortega, que para una empresa de 100 empleados, es posible aumentar la rentabilidad en al menos 949.500 euros anuales con una formación en este sentido. Es decir que invertir en las personas es altamente rentable.

Por otra parte, un grupo de empresas de diversas industrias, en Colombia, participaron de un estudio para mejorar la eficiencia de los equipos de trabajo,  realizado por la Universidad ICESI, consiguiendo mejoras en los resultados de hasta el 60%.  Los datos obtenidos arrojaron reducción de hasta el 40% en retrabajos, de hasta el 60% en desperdicio de materiales, aumento de más del 40% en la velocidad de operación. Estos resultados fueron acompañados de mejoras en el clima laboral y en la motivación de las personas. Estos últimos fueron resaltados como los más importantes por los directivos de las empresas involucradas ya que influyeron directamente sobre el ausentismo, las enfermedades laborales y la rotación del personal.

Además, trabajar en equipo aportó sinergia a las empresas, el desempeño grupal dio mayores resultados que la suma de los desempeños individuales. Los equipos generan mayor compromiso en los empleados, liberando tiempo de los jefes para las decisiones estratégicas, aumentando la comunicación entre niveles horizontales y verticales, brindando aprendizaje en la organización y aumentando la creatividad.

No es suficiente seleccionar a los mejores para acelerar la efectividad en el trabajo y aumentar la productividad. Es necesario que estas personas conformen un equipo de individuos flexibles y adaptables para manejarse en grupo respetando los valores de la compañía. Solo personas fuertemente entrenadas en este sentido pueden hacer sinergia y transformar el grupo en un equipo de alto potencial.

Un equipo es más que un grupo de personas tratando de hacer un trabajo juntas o de resolver un problema. Un verdadero equipo se sustenta por el compromiso de sus miembros, el estímulo del liderazgo y la automotivación. Las metas se establecen desde un liderazgo compartido. Las personas establecen metas que las obligan a combinar destrezas individuales dando lo mejor de cada uno.

Pero para que se realice el potencial de un equipo son fundamentales tres cosas:

. Aprender a utilizar métodos para manejar tensiones y conflictos en forma constructiva.

. Desarrollar nuevas competencias: ir hacia la visión compartida, comunicar con franqueza lo bueno y lo malo, aprender a desarrollar estrategias, conducir los procesos hacia el compromiso de todos. Además, los miembros de un equipo de trabajo necesitan estas competencias: Empatía,   lealtad, autoconfianza, autoconocimiento, responsabilidad, autodeterminación, optimismo,Iniciativa, tenacidad, superación personal y capacidad de autoevaluación.

. Implementar políticas claras y adecuar el sistema de contratación, evaluación de desempeño, beneficios y compensaciones, promociones y desarrollo de carrera.

Las competencias para adquirir sinergia de equipo pueden adquirirse a través de la formación.

El ingeniero estadounidense, Peter Senge, en su libro La quinta disciplina, habla de la necesidad del aprendizaje de los equipos: “…la unidad fundamental de aprendizaje de las organizaciones modernas son los equipos y no las personas… el aprendizaje en equipo se inicia en el diálogo, es decir la capacidad de los miembros de un equipo de entrar a pensar juntos auténticamente. Para los griegos, diálogos era el libre flujo de significados por medio de un grupo, lo cual permitía descubrir información que no estaba al alcance individualmente”.

Es decir, que el aprendizaje de competencias de equipo, supera en efectividad al aporte individual.

Pero también, es muy importante desarrollar un equipo efectivo focalizado hacia  un objetivo específico de acuerdo con la estrategia empresarial, adecuando la gestión humana en la empresa. De lo contrario, fracasan seminarios, encuentros y actividades y capacitaciones realizadas para tal fin.

Para que sus esfuerzos en lograr un equipo efectivo tengan buen resultado tiene que prestar atención a los siguientes 8 tips:

1.     Objetivos claros para el equipo orientados a resultados concretos ¿Está claro lo que usted espera del equipo? Es necesario comunicar lo que se espera que haga la gente en el equipo y qué mejoras resultarán de esto. Por ejemplo, resolver un retraso en la producción para anticipar los plazos de entrega al cliente en x días. El equipo reunido con este fin debe recibir los recursos necesarios para trabajar, información, tiempo, prioridad, atención e interés por parte de los superiores

2.     Vertebrar el rol del equipo con la estrategia de la compañía ¿Sabe la gente para qué participa de un equipo? ¿Puede la gente definir el rol del equipo y más aún su contribución al mismo en función de los fines a alcanzar? Las personas deben comprender de qué modo la estrategia de utilizar equipos ayudará a la empresa a alcanzar sus objetivos.

3.     Motivación. ¿La gente está motivada para participar en este equipo, asumir el desafío?, ¿siente que su misión es importante, su servicio valioso? ¿Qué reconocimiento pueden esperar por su participación?

4.     Competitividad. Los miembros del equipo deberán tener las competencias adecuadas. Por ejemplo para investigar la conveniencia de una innovación tecnológica.

5.     Evaluación de desempeño orientada a la estrategia. El equipo tiene que diseñar su propia área de competencia y responsabilidad, sus propias metas en función de las de la empresa. Debe diseñar sus procesos, las actividades necesarias y establecer la forma de evaluar su propio desempeño. Apoyado por el líder o coordinador de equipo

6.     Empoderamiento del equipo. Implica identificarse con el equipo, comprender los lazos que unen al mismo, aprender a buscar soluciones juntos, trabajar para solucionar las limitaciones comunes, tener la capacidad para implementar un plan de trabajo y autosustentarse.

7.     Colaboración que comprende el trabajo interpersonal, comprensión de los roles de cada uno, capacidad de resolver conflictos, obtener consenso en una decisión.

8.     Coordinar la tarea del grupo con las de los distintos departamentos de la empresa, diseñar cada proceso, comprender el concepto de cliente interno, nuevo proceso, proveedores y clientes de un proceso.

Sobre Silvia Stamato

Es consultora  especializada en formación y rendimiento de equipos de trabajo.  Directora de la Consultora Silvia Stamato – Consultoría para Pymes. Consultora y capacitadora para la SEPYME.

Es Licenciada en Administración  por la Universidad de Buenos Aires con especialización en Estrategia de Negocios y en Recursos Humanos. Es Magister en Gestión de Proyectos por Universidad CAECE.

Coautora del  libro El ABC del Gerenciamiento. Para el desarrollo corporativo de PyMes y emprendimientos editado por Buyatti. Es autora de artículos sobre temas de empresa y equipos de trabajo que se pueden leer accediendo a: http://silviastamato.blogspot.com

Docente de Desarrollo de Proyectos de Negocios en Universidad CAECE. Docente de la Licenciatura en Management y Finanzas de la Universidad de Palermo. Docente de la Escuela de Educación Continua del Consejo Profesional de Ciencias Económicas. Docente de Gestión de Pymes en UCES. Integra la Comisión de Administración de Recursos Humanos del Consejo Profesional en Ciencias Económicas.

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lunes, 2 de enero de 2012

Cómo obtener el máximo potencial de sus equipos de trabajo.

“Debido a que el sistema educativo japonés hace hincapié en la armonía del grupo, evita el surgimiento de héroes y de supertrabajadores. A ningún genio le es permitido brincar escalones. A los niños más dotados, se les enseña a utilizar su mayor grado de inteligencia para suavizar las relaciones interpersonales y ayudar a sus compañeros de aprendizaje más lento.” Keniche Ohmae

Hasta no hace mucho no se hablaba de equipos en las empresas. Las organizaciones formaban su estructura a partir del concepto de división del trabajo y la gente se agrupaba por departamentos o funciones.

La estructura organizativa formal nació con la Revolución Industrial, orientada a la departamentalización y la productividad del trabajo personal. El trabajador necesitaba adaptarse a los requerimientos del área de producción a la que estaba asignado.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se desarrolla la idea de descentralización en la empresa. En cada nivel y función las personas son parte de un equipo para la mejora continua. No se excluye la necesidad de una estructura administrativa, sino que la gente es importante en una organización.

Esta concepción no es nueva. Desde antiguo,  la sociedad se organizó en equipos: la granja o el taller familiar, la escuela, un ejército, un frigorífico, etc. operaban de este modo. Alguien era designado como líder por sus capacidades o experiencia y los demás realizaban tareas conforme a sus capacidades.

Como componente esencial de toda empresa, el equipo es hoy la unidad predominante para la decisión y la acción. Sin embargo los sistemas de medición y remuneración aún no han capturado este sentido. Y toman como unidad clave el individuo.

 Los equipos aumentan la productividad, mejoran la comunicación, aprovechan mejor los recursos, son más creativos, optimizan la toma de decisiones y generan productos de calidad. A la vez, permiten integrar personas con diversas capacidades. Pero vemos con frecuencia que estas afirmaciones no se cumplen en situaciones reales y que los equipos fracasan. ¿Habrá que abandonar la estrategia o tratar de maximizarla buscando los errores? ¿Por qué no funcionan los equipos? ¿Cómo hacer para que aumenten su potencial?

Según los datos que aportó una encuesta realizada recientemente, se necesitan estas 4 herramientas para identificar a los equipos y respaldarlos en sus tareas para que rindan el máximo de su potencial:

. Liderazgo de equipo

. Visión compartida

. Sentido de comunidad

. Diálogo


Cuadro 1. Herramientas que necesitan los equipos de trabajo

Liderazgo de equipo
Hoy día no es habitual que un individuo ocupando la cima de pirámide organizacional sea el único dirigente. Se ven grupos que comparten responsabilidades y planean conjuntamente la estrategia, tomando decisiones por consenso, coordinando la ejecución. Así es posible aprovechar el talento y la inteligencia de las personas en la resolución de problemas complejos que suelen ser de índole interdisciplinar. Éstas requieren pericia en campos específicos como así también comprender las interrelaciones entre diversas funciones. Por otra parte, la gente se compromete cuando ve que los directivos comparten la visión y la estrategia y lo demuestran con su conducta. El liderazgo colectivo es diferente del liderazgo individual y requiere innovación en inteligencia grupal empresaria.
Para obtenerla, Charlotte Roberts, consultora ejecutiva estadounidense, compara el liderazgo grupal con la “mayordomía”, diferente del liderazgo autoritario y carismático. Se trata de la voluntad de responsabilizarse por el bienestar de la organización, trabajando al servicio de quienes nos rodean en lugar de controlarlos, transmitiendo responsabilidad, en lugar de acatamiento. Estos cambios incluyen actualizaciones de reglamentos, remuneraciones y beneficios.
Hace unos años, el Gerente General de una Pyme metalúrgica me adelantó telefónicamente que el equipo de gerentes tenía graves problemas de comunicación y que necesitaban aprender a trabajar en equipo. En la primera reunión que tuvimos con él y el resto del equipo, expresó que ya habían realizado el aprendizaje y que sólo necesitaban delinear los planes de acción. ¿Qué había cambiado entre la conversación telefónica y la entrevista grupal? Pude observar que la única diferencia era la presencia de la gente, dado que él era un líder vertical. Durante la reunión estuve alerta a todos los indicios que manifestaran conflictos entre las personas y en el intervalo tuve la certeza de que la deferencia que los ejecutivos mostraban ante su jefe, se transformaba en algo muy negativo a sus espaldas. De pronto un ejecutivo dijo que no creía que la organización fuera de excelencia y su jefe le recordó que habían certificado por una norma internacional de calidad recientemente. Otros dos ejecutivos se apresuraron a respaldar al Gerente General y el que realizó la objeción se  replegó, como asustado. Parecía que la gente no era libre de expresar sus diferencias. Cuando pregunté abiertamente si la gente decía siempre la verdad y compartía los datos o solamente manifestaba lo que sus jefes deseaban oír, todos desviaban la vista, miraban hacia abajo o acomodaban sus papeles, mostrando incomodidad. Hasta que alguien se animó a decir: “la información es poder o da seguridad”. Pregunté qué pensaban de esto, si estaban de acuerdo con la afirmación y otra vez se hizo ese silencio incómodo. Al final de la reunión yo estaba convencida de que los problemas de este equipo surgían de su concepción de la naturaleza humana y de cómo debían comportarse los gerentes cuando se reunían. Presenté un plan con diferentes plazos orientado a modificar la manera de relacionarse entre sí incorporando la necesidad de reflexionar acerca de sí mismos, su trabajo y el poder. También se requería actuar sobre ascensos y remuneraciones. Pero era necesario comenzar a trabajar sobre la autoridad compartida.
Comunicarse con franqueza es una cuestión básica para compartir la autoridad. Sin entrometerse en los secretos de cada uno ni husmear detalles de la vida personal, uno puede dar opiniones verdaderas sobre una idea, aclarar sus incertidumbres y expresar opiniones. Puede responder preguntas con sinceridad y manifestar disgusto o desinterés. Esto no implica vulnerabilidad, ofrece el sentido de la participación en algo común, de formar una unidad dedicada a atender a los clientes más que un grupo de expertos compitiendo entre sí. Y para esto, es preciso ser digno de confianza además de tener un propósito común que une al equipo. El resultado es que cada persona asume su responsabilidad.
Desde una concepción integral de la persona humana, se permite la manifestación de los sentimientos, lejos de considerar únicamente la función de cada uno en la empresa. Así es posible que un grupo de personas compartan responsabilidades, planifiquen la estrategia, tomen decisiones consensuadas, coordinen la ejecución y cumplan conjuntamente las funciones que antes cumplía el presidente o gerente general. De esta manera se pueden resolver problemas interdisciplinarios aprovechando los talentos de cada uno.
Los problemas que presenta el aprendizaje del liderazgo en equipo tienen que ver con:
. Ejecutivos tradicionales que entienden el liderazgo como un “juego de suma cero”, es decir que si uno obtiene alguna ventaja es a expensas de otro.
. No se acepta el mediador ante el conflicto. Debido a que cada integrante del equipo está acostumbrado a ser obedecido y tomar la iniciativa.
. El hábito de que es el líder del equipo, quien toma la decisión final y
.  de buscar el “culpable” o no soportar errores.
Sin ánimo de brindar recetas, pues cada equipo ejecutivo debe crearse a sí mismo,  para que se realice el potencial de un equipo son fundamentales tres cosas:
. Aprender a utilizar métodos para manejar tensiones y conflictos en forma constructiva.
. Desarrollar nuevas competencias: ir hacia la visión compartida, comunicar con franqueza lo bueno y lo malo,  aprender a desarrollar estrategias, conducir los procesos hacia el compromiso de todos.
. Adecuar los sistemas de remuneración, contratación, evaluaciones de desempeño.                                                                                                                                                                
La visión compartida
 No se logra compromiso por un discurso dado por el gerente de la compañía. Para ser compartida, la visión tiene que impulsar a la gente en un ciclo constante de acción, aprendizaje y reflexión. Si la gente necesita que “le digan permanentemente qué hacer”, no asume responsabilidades o muestra desinterés sobre el futuro de la organización, es evidente síntoma de que la visión compartida no se diseñó estratégicamente.
En una organización con escasa capacidad de liderazgo, la visión suele ser impuesta por el líder. Aunque se trate de una forma autoritaria de impulsarla puede ser estimulante si el líder tiene la capacidad de entusiasmar en pos de ella. He conocido un pequeño productor agropecuario que en un momento de crisis reunió a su gente, expuso los graves problemas que existían con claridad, luego explicó su estrategia. “Esto es un barco, nos encontramos en el medio de una tormenta, nadie se sienta obligado a quedarse pero aquellos que permanezcan entiendan que no nos queda tiempo ni energía para contradicciones”. La gente se quedó, le manifestó que tenía razón y que estaba dispuesta a acompañar a la empresa en su despegue.
Sin embargo es preciso tener en cuenta que la gente recuerda como máximo el 25% del mensaje hablado. No todos recuerdan la misma parte del mensaje porque no todos dan importancia a lo mismo.  Aparte, en las visiones impuestas, la gente suele acatar pero no se compromete y puede afirmarse de acuerdo aunque después lo recuerde de qué se trataba.
Muchas veces la visión no es impuesta por el líder sino que éste trata de venderla a la gente. Los empleados pueden negarse a aceptar la visión ejerciendo resistencia pasiva, sobre todo si sienten que están siendo manipulados, o no encuentran ningún beneficio personal en “comprar la idea”.
Otras veces los líderes utilizan metodologías de consulta y verificación. Exponen la visión ante la gente para someterla a prueba, averiguar si obtienen respaldo, evaluar el entusiasmo, conocer qué aspectos interesan. Es preciso brindar la mayor cantidad de datos posibles, utilizar diversas herramientas como encuestas y entrevistas personales y sondear la motivación de las personas. Sin embargo, una visión compartida se construye desde los cimientos, la gente va encontrando las respuestas por sí misma y  conectando visiones locales con sus equivalentes en toda la organización.
Para lograrla es necesario que todos trabajen conjuntamente en su creación. Las personas comienzan expresando su visión personal de sentido del equipo. ¿Para qué el equipo? ¿Para brindar soluciones a clientes?, ¿para vender?, ¿para producir mejores bienes o servicios? O ¿para atender las necesidades de alguien en la empresa?  Mientras cada persona y luego cada equipo define qué es lo más importante en su trabajo van surgiendo una jerarquía de sentidos para la organización en su totalidad. Este punto es esencial porque se relaciona con los valores que la organización asume como propios. Por ejemplo si un valor asumido es el “compromiso”, ¿qué entiende cada sector por este valor?, ¿con quiénes se compromete?, ¿abarca a clientes, empleados y proveedores?, ¿tiene en cuenta a la comunidad? Cuando se acepta un valor, éste debe respetarse en todos los sectores y para todas las personas en relación con la actividad que desarrolla la empresa.
El comenzar con una visión personal fomenta el alineamiento con los intereses de la organización y el sentido de pertenencia. En este proceso jefes y empleados cuentan solamente con un voto, perdiendo importancia las diferencias jerárquicas. Varias investigaciones, desde el experimento de la General Electric en 1920, pasando por la consultoría interna de Shell en los años 80, y los trabajos de Innovation Associates en Massachusetts, se hacen eco de que cuando la gente es consultada se entusiasma más, fortalece sus lazos con su equipo y con la organización. Siempre habrá escépticos, pero la experiencia demuestra que casi todos pueden reelaborar su propio sentido en relación con el todo, que cada uno lo hace según sus propias capacidades y que como mucho una de cada 100 personas es incapaz absolutamente de hacerlo. Luego también está en la organización recompensar este esfuerzo personal.
En este esfuerzo, ¿se debe buscar alineamiento o más bien consentimiento? Si se silencian las diferencias, en lugar de buscar coherencias, de fomentar el diálogo y el debate entre expertos se pierde la alineación. Para lograrla, es importante considerar que cada grupo es un eslabón crucial para expresar la visión compartida.

Cuadro 2. Construcción de la visión compartida
Sentido de comunidad
La construcción de una comunidad es clave para que todos sus integrantes compartan las obligaciones y beneficios del intercambio. Desde siempre el sentido de comunidad es poderoso para crear cooperación humana e interdependencia. La mayoría de las personas pertenecen a diversas comunidades al mismo tiempo, incluida la empresa. La pérdida de propósitos comunes y valores compartidos ha traído resultados terribles en el ámbito laboral: estrés, alcoholismo, drogadicción, crisis personales y familiares, graves problemas de salud. Estos problemas perjudican a los afectados, pero se extienden a las empresas (ausentismo, alta rotación) y a la sociedad.  Si consideramos que el espíritu comunitario no es contrario al espíritu emprendedor ni a la libre empresa, se podrían aprovechar oportunidades de mercados cambiantes y nuevas necesidades de clientes porque se necesita la rápida respuesta de diversas personas, de diferentes áreas de la organización. El sentido de comunidad termina con la rigidez en la toma de decisiones y facilita la acción de los empleados:
. Alienta el aprendizaje, el alineamiento de aptitudes y la innovación a través del diálogo en el equipo y en la empresa.
. Fortalece el compromiso y la contribución mutua. La persona humana es un ser trascendente, por tanto, es natural que los empleados deseen comprometerse con un propósito común que trascienda lo personal. Pero necesitan que la empresa premie sus esfuerzos.
. La interdependencia es esencial para alentar la colaboración y la confianza mutua. Depende de la red de información que circula libremente y de las relaciones personales.
. Estimula la continuidad, no solamente en cuanto a la fuente de trabajo, sino también referida al aprovechamiento de la experiencia de las personas con mayor antigüedad o que rotan en sus puestos.
. Asumir responsabilidades más allá de la proclama de valores de la compañía.
Según un estudio citado por Peter Senge, consultor estadounidense, y realizado por The Caring Company, en un período de 11 años las ganancias netas crecieron en 756% en compañías que alentaron la participación de sus integrantes, en contraste con un incremento del 1% en un conjunto de compañías que mantenían prácticas de gestión tradicionales.

Diálogo
 El aprendizaje en equipo comienza por el autoconocimiento y continúa con el conocimiento de los demás. Si las personas no se conocen entre sí, jamás podrán alinearse. Para alinearse, tienen que tener una razón para conversar y más aún para aprender, una situación que las motive, como la necesidad de resolver un problema, de relacionarse con otros. A través del proceso de diálogo, la gente aprende a pensar en grupo, no solo porque resuelve un problema común sino porque comparte pensamientos, emociones y acciones. El diálogo es una modalidad de intercambio entre los seres humanos, porque implica un auténtico volcarse de uno en el otro y una valoración del ser del otro. La riqueza está en la fecundidad del diálogo y en los silencios compartidos que no significan un vacío sino una presencia. Así es como el grupo adquiere sentido por sí mismo. Se crea la confianza, la seguridad, el entendimiento mutuo que proviene del conversar genuino y del pensar juntos acerca de los temas complejos que se enfrentan. Para ver más: http://silviastamato.blogspot.com/2011/10/el-desafio-de-generar-dialogo-en-los.html